Justo cuando intentaba sacar a Carlos de la habitación, Sara llamó a la puerta primero.
Pero aunque tocó, Carlos y yo seguíamos besándonos, y ella simplemente entró sin esperar respuesta.
—Hermano.
Sara estaba pálida, temblando, con una expresión de miedo y nerviosismo, mirando a su alrededor con ojos inquietos.
Al siguiente instante, se apresuró a colocarse entre Carlos y yo, empujándome contra la pared con tal fuerza que pude notar la intensidad de su movimiento.
—Hermano, soñé que mi bra