Imi acaba de llegar ahora al portal de Margaret y está mirando con estupor el enorme Bentley
negro aparcado allí delante. Es tan bonito que logra resplandecer incluso en la oscuridad de la
noche. Precisamente en ese momento, el señor Carruthers sale del portal y pasa a su lado.
Imi lo reconoce y piensa: «¡Caramba, pero si es el faraón!».
Carruthers no se percata de su presencia. Tiene prisa, se mete en su automóvil de lujo y, en el
tramo de calle que separa Sloane Street del restaurante Zaika,