De Lyme Regis, lo que más les gusta a Morgan y a Susan es la explanada gris de arena lisa y
blanda que dejan con regularidad las mareas.
En esta época, la playa está vacía y no se tropiezan nunca con nadie.
Ahora están caminando a contraviento, y en silencio, para escuchar el sonido del mar y los
gritos de las gaviotas. Uno a uno, sus pasos se hunden en la arena húmeda de la orilla y dejan sus
huellas: un doble sendero de pisadas destinado a desaparecer pronto, plasmado por la reciente
presenci