Capítulo 3

—Te veo un poco ojerosa, ¿has descansado bien..? —me preguntó preocupada extendiendo la mano y tocándome la mejilla.

—Si, mamá no te preocupes por mí. Tú estás muy bonita en el día de hoy —dije con sinceridad.

—Ay cariño; eres tan tierna. Ahora nos iremos a una manada cercana, queremos ir a investigar... Algo.

Lo último debe ser, para que se pueda casar nuestro hijo. Era verdad, mi hermano mayor estaba prometido con una chica de la manada de al lado.

Observo con curiosidad mientras desayunaba con calma. Siempre había sido reservado, y bastante maduro para ser cierto.

Nunca me había tratado de una manera que no fuera, su hermana. En parte se lo agradecía.

El, me devolvió la mirada y me sonrío. Me fui a caminar, estaba un poco aburrida, hasta que finalmente, pude escuchar unas voces afuera de casa.

Al prestar atención, me doy cuenta que se tratan de mis amigas.

—Noemí, estás aquí —murmuró Camila, sonriéndome y a su lado se encontraba Emma.

Las tres, éramos una especie de amigas inseparables desde que éramos pequeñas.

—Pues sí, aquí vivo —dije divertida.

—Supongo que irás a la fiesta de esta noche, vendrán todas las manadas estoy emocionada —comentó Emma.

—A mí no me emocionan esas cosas —dije me encogí de hombros punto y era verdad.

Había intentado evadir todas las fiestas que pudiera ser posible. No me interesa en lo absoluto, Aunque mi padre me había obligado a ir así que no me queda otra opción.

Me decía que tenía que empezar a buscar un mate.

"Busca un esposo..."

Aunque lo dudaba notoriamente. Los omegas estamos destinados a estar solos, era menos la probabilidad de encontrar a nuestro compañero.

Era algo que ya había aceptado, hace tiempo.

Mis amigas me tomaron de la mano, y fui arrastrada por ellas para poder comprar un vestido. En un pestañeo, yo me encontraba terminado una gran multitud, y el cielo se había oscurecido.

Era increíble la cantidad de jóvenes que al parecer estaba soltero, en busca de su meta.

Muchos olfateaban con disimulo el uno con el otro, y otros no disimulaban tanto.

Se podía ver algunos que ya estaban juntos y ni siquiera eran mates, y otros que simplemente estaban bailando como nosotras tres.

—Me gusta la música —comentó Camila y yo sonreí.

Me dió una vuelta y yo me reí divertida.

De pronto, esa sensación de estar de nuevo observada, me invadió. No sabía de dónde venía así que me gire un poco contrariada, dicimulando buscar alguien

Lo encontré.

Al mismo sujeto encapuchado.

—Yo... iré al baño —dije si no es para ninguna respuesta, y me escabulle entre la multitud. Al llegar, puedo ver.

Aún recuerdo, lo que sentí cuando estuvo su cuerpo contra el mío. Trago saliva en seco, y lo miro un poco conmociónada.

Voy a ir a entender.

¿Quién es..?

Lo peor de todo es que me llena de curiosidad.

Me acerco rápidamente y él me observa.

Puedo ver finalmente su rostro. Me sorprendo.

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En la oscuridad no lo había visto y ahora que lo veía: no podía... asimilarlo.

Era el futuro alfa, de una de las maneras más peligrosas de todas.

"La manada de la Luna Naciente"

La misma había sido invitada a regañadientes, porque la mayoría no los quería.

Se decía que ellos trabajan con brujas, y por ese motivo a nadie los quería cerca.

Cualquiera de ellos, podía sentir su aura oscura, tal cual este chico. Aunque no podía negar que eran sumamente guapos.

Todos tenían algo en común: ojos de un color turquesa extraño; el cual compartió a todos los miembros de la familia.

Este chico no era la excepción.

Aunque ahora en la noche parecían oscuros. Me acerqué un poco precavida, sin saber muy bien que decir pero una parte de mí aún quería estar cerca del.

—Hola —dije simplemente, y él me miró con poco interés.

—Hola —dijo simplemente pasando por mi lado, y yo lo miré sorprendida sin poder llegar a entenderlo.

Primero se acercaba tan cerca, de casi me hace explotar el corazón y ahora me ignoraba.

No lo entendía, así que volví a retroceder con mis propios pasos. Para acercarme a su altura.

Lo tomé de la mano, y lo miré con el ceño fruncido.

El mismo me vió divertido y yo lo miré enojada.

—¿Qué quieres pequeña omega..?

—¿P-por qué hiciste eso...? el otro día en el bosque; si ni siquiera te conocía.

—Solamente quería divertirme —dijo y se encogió de hombros.

De manera molesta, lo empujé.

Era la primera vez, que tenía una cercanía de esa manera con un chico; lo peor de todo es que habías ido con un...

Aún podía sentir su aroma en contra de mi cuerpo, y eso no hacía más que enojarme.

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