- Mira, estoy envejeciendo - comenta burlona, y él también se rió mientras me abrazaba.
- Seguirás siendo hermosa - afirmó.
- Pero en algún momento, tendrás muchas arrugas, y no me querrás - bromeé divertida.
Y él respondió cariñosamente, haciéndome sentir amada y feliz a pesar del paso del tiempo.
- Te amaré por siempre - comenta, y nos besamos. Emma se había convertido en una joven de 30 años, y aunque no podía tener hijos con Damián, ella fue mi única hija a lo largo de mi vida. Pero eso f