Unos meses atrás...
—Me alegra que estés aquí —comentó la voz silenciosa de su acompañante.
Ella le brindó una sonrisa resplandeciente, estiró sus dedos delgados hasta alcanzar la mano oscura; apoyada en las hojas secas del suelo.
En ese instante, ambos se miraron. Encontrándose, e incluso sus corazones latían a la par.
"Lo morderé ¡lo morderé!", expresó de nuevo su loba.
Denis, estaba enfurecida con tener contacto alguno con ese hombre.
—Está haciendo algo de frío, pero este lugar es hermo