Noemí se alejó del claro en el bosque, dejando atrás a Lío y la manada de lobos que hablaban de una amenaza inminente. Lío, el Alfa de luna roja, la miró mientras se marchaba, sintiendo un nudo en su garganta. Aunque el peligro se cernía sobre ellos, su mente no podía evitar divagar hacia Noemí.
"Noemí...", susurró con dolor.
Mientras Lío se perdía en sus pensamientos, el vampiro que había estado escondido en la oscuridad durante la reunión de la manada se acercó sigilosamente.
"Alfa Lío, parec