Mundo ficciónIniciar sesiónAlexander en ese momento del cambio maldijo, y no por el hecho de que su esposa tomara el control, sino por el simple hecho de no poder verla. Aun así, seguía poseído por sus instintos, lo que lo llevó a llevar sus manos a las caderas de Franchesca, ayudándola a empujarse hacia arriba, disfrutando de esa nueva posición que lo hacía sentirse más adentro de ella.
Franchesca no pudo evitar gemir de placer al sentir toda la envergadura de su esposo en su interior.—¡Oh






