30. Paseo por el jardín.
—Soy tuya, Alex. Ahora nuestros destinos están unidos. Hasta el fin de nuestras vidas— respondió Franchesca, con voz suave y llena de emoción.
El calor de la marca que se había formado en su cuello tras el ritual de unión y bendición de la diosa Selene la hacía sentirse no solo amada, sino también protegida, sobre todo al sentir alrededor de su cuerpo los fuertes brazos de Alexander.
Ni siquiera el aire frío del bosque podía evitar que ella disfrutara de ese momento íntimo con su alfa, quedándo