Cuando Lyra despertó, lo hizo confundida. Se sentó en la cama hasta que su mirada fue a dar con Ronan, de pie junto a la ventana, sin camisa, vistiendo solo un pantalón de chándal y sosteniendo un vaso de whisky.
—Ronan —lo llamó, y él giró a verla.
—¿Cómo te sientes? —preguntó, dejando el vaso de cristal sobre la mesita de noche antes de acercarse a ella. Se sentó en la orilla de la cama y acarició su mejilla.
—Bien… ¿funcionó? —preguntó, buscándolo con la mirada, llena de dudas. El alfa se