El silencio en la biblioteca era denso, casi sagrado, Lyra estaba sentada junto a una de las ventanas altas, con la luz gris del invierno filtrándose entre las cortinas. Afuera, la nieve cubría el jardín como un manto blanco, pero dentro… había inquietud para la loba.
Sus ojos recorrían las páginas de un libro viejo, de tapas gruesas y desgastadas. El olor a papel viejo y tinta seca llenaba el aire mientras pasaba cada hoja con cuidado.
Runas.
Otra vez runas.
—“Fueron creadas para proteger