Lo primero que vio Ronan al ingresar a su estudio privado esa mañana fue unas botas militares negras reposando descaradamente sobre su escritorio, y detrás de ellas, como si aquello fuera el lugar más natural del mundo, estaba Cedric.
El Gamma estaba recostado en la silla del alfa con la misma tranquilidad de un gato dueño de la casa. Vestía de negro, como siempre. Sus pantalones ajustados se perdían dentro de las botas altas y su camisa oscura estaba abierta en el cuello mientras que su cabe