Un pulso de luz azulada, pura y ardiente, salió del cuerpo de Lyra como un rayo vivo. Golpeó a Ronan directamente en el pecho con una fuerza que lo hizo retroceder un paso, gruñendo de dolor.
—¡Ahh! —su grito fue animal, arrancado desde lo más profundo de su alma. La maldición que llevaba grabada en cada fibra de su ser desde hacía siglos comenzó a resistirse con furia. Se retorció dentro de él como una serpiente negra y venenosa, clavando colmillos invisibles en su pecho, sus venas y en su m