El hilo se resistía, Lyra lo sentía entre sus dedos como una tensión viva, fina y peligrosa, vibrando con una voluntad propia que no terminaba de ceder. Era distinto a los anteriores, como cada uno de los que iba soltando.
Respiró hondo.
No podía permitirse dudar por lo que volvió a tirar suavemente, guiando aquella energía fuera de la piel de Ronan, separándola como si deshiciera una costura en una prenda de ropa.
La runa desapareció, como si nunca hubiera existido, Lyra exhaló, pero no hub