Apenas llegó Richard a la mansión, miró a su madre, notó la decepción y tristeza, ella estaba en completo silencio, y no era algo habitual en ella, parecía reprocharle, y suplicar, luego se lanzó a sus brazos
—¡Hijo por fin llegaste! —exclamó con un tono dramático y desolado, y eso inquietó mucho a Richard quien solo miró alrededor, hasta encontrar a Carolina y lanzarle una mirada severa, él caminó hacía ella con lentitud, y tomó asiento en el comedor, donde estaba reunida la familia comiendo