Richard salió a toda prisa, pero descubrió que Carolina se había ido con el auto, recordó que ella guardó las llaves en su cartera, observó como Fred, corría a su auto y lo detuvo, cuando intentó pasar de largo, casi atropellaba a su hermano, pero se detuvo
—¡¿Qué crees que haces?! Déjame subir —dijo Richard
—Consigue tu propio auto y ve por Carolina, yo iré por ella
—¡No seas patético! Tú eres nadie para ella, ¡Soy su esposo! Ábreme.
Fred lo miró con reto
—¿De verdad? ¿Así es como dices que de