Fue entonces que apareció Waldo Manfreed, para terminar de descomponer las cosas en mi vida. Yo estoy segura que lo había conocido de antes, quizás en una fiesta cuando era adolescente. Me era conocido. También había muerto.
Manfreed se presentó de repente, mientras volvía a mi casa, muy de noche, porque había estado editando unas fotos y videos para una publicidad de calcetines para caballeros. Iba manejando de lo más tranquila, escuchando salsa en un usb, cuando el tipo me pasó la voz