Y entonces tuvimos nuestra primera pelea. Esa fue dos noches después. Él ya estaba enojado cuando se sentó junto a la mesa del comedor, a tomar su café. Yo me había puesto una minifalda súper cortísima porque había modelado para una fábrica de vidrios y debía lucir muy sugerente y sexy, pero Rudolph se molestó cuando me vio, esperándolo ansiosa de enredarme, otra vez, entre sus brazos.
-Estás demasiado provocativa, todos los hombres te estaban mirando-, me dijo. Por primera vez, desde que ha