Con Alondra acordamos tomarnos, entonces, el descanso por maternidad. Ella también ya estaba muy adelantada en su gestación y daría a luz, incluso, antes que yo. Cumplimos con todos los contratos pendientes y anunciamos a nuestros clientes que recién volveríamos en seis meses.
Seguí sin dormir, empero, ahora esperando a Rudolph. Todas las noches me ponía muy linda, le preparaba su café, jalaba la silla, encendía luces discretas, acomodaba en la mesa las ecografías de los trillizos que