Mi pancita estaba sospechosamente enorme. Me asustaba eso porque no era normal. Alondra decía que yo iba a dar a luz a un gigante, pero no estaba convencida. Al cumplirse la semana 18 de mi embarazo fui a hacerme la ecografía.
Ir a la clínica, sin embargo, una gran agonía para mí. No quería dejar a Rudolph porque temía que, al volver, ya no lo encontraría. Esa era mi tormento... encontrar la casa vacía y que mi marido se haya ido para siempre. Temblaba y me sentía en plena agonía y en dramá