91. Es él… al menos es su alma.
—¿Por qué no vas a ver a tu hermana y a conocer a tu otro sobrino?— mencionó Bleid sonriéndole a su cuñado —aunque espero que puedas aceptarlo, porque a diferencia de esta princesa, él no es un bebé común, se parece un poco a mí y a la forma en la que yo fui traído a la vida.
Gregory no podía creerse lo que estaba viendo, su corazón latía de forma desenfrenada como si algo en ese cachorro se le hiciera conocido, y se acercó con temor hasta esa pequeñita bola de pelo blanca que abrió los ojitos