84. Bleid la ha encontrado y está a punto de tener a su hijo.
La mano de Ravel se movía con rapidez sobre la erección de Gregory, la misma rapidez con la que sus caderas reclamaban el cuerpo de su amante.
— Así Gregory córrete para mí — Exigió el brujo mordiendo la parte alta de su espalda mientras se empujaba nuevamente en su interior.
Gregory intentaba aferrarse a la pared resbaladiza de baldosas mientras recibía un nuevo impacto en su interior que estimulaba su próstata y lo hacía gemir su nombre nuevamente al correrse.
— Gregory — Ravel también pronun