37. Entonces nos vemos en la noche.
Sin embargo, eso no era todo, también las palabras dichas por Ravel lo pusieron un tanto inquieto, sobre todo al recordar que sus heridas se habían curado por completo por el simple toque de los dedos de su luna sobre ellas. Pero ya tendría tiempo para pensar en eso, ahora lo importante era hacer lo posible por mantenerla a salvo del hijo de ambos.
Ravel negó en ese momento, al menos hasta que supieran qué hacer para que no corriera peligro, ella estaba a salvo bajo la protección de su hermano,