25. Maldito carnicero.
— Parecen hechos para estar juntos — dijo Audrey quien sentía una extraña necesidad de que Bleid le pusiera el anillo en el dedo, no solo por sellar su compromiso, sino porque algo que no sabía explicar muy bien, hacía que deseara tenerlo.
Bleid se sorprendió al ver el anillo que ella llevaba, efectivamente parecían el complemento del otro. Las cosas se volvían más extrañas por momentos.
—Sí, así como tú y yo— menciono tomando la mano de su luna donde pondría la alianza.
Ravel, estaba seguro de