171. Me haces sentir especial.
En ese momento, no existía nada más que ellos dos, fundiéndose en un abrazo íntimo y salvaje. El placer los envolvía, elevándolos a nuevas alturas de éxtasis y dejando atrás cualquier preocupación o temor. Se entregaban el uno al otro con una pasión desbordante, celebrando su amor y la unión que los unía más allá de la realidad tangible.
— Ahí, ahí, mi amor —susurró Audrey entre gemidos extasiados, mientras sentía cómo se precipitaba hacia un viaje sin retorno. El calor y la excitación acumula