134. Es nuestro hijo, Ahora es un adulto.
Bleid, con sus ojos penetrantes y llenos de comprensión, observó detenidamente a Audrey mientras abandonaba la habitación. El rostro de su amada reflejaba una mezcla de tristeza y enfado, lo cual le hizo desplegar sus brazos con prontitud, dispuesto a brindarle consuelo.
—Dime qué te sucede —le preguntó con suavidad, rozando su nariz con la de ella en un gesto íntimo y reconfortante. Bleid anhelaba ser el apoyo que ella necesitaba, su luna en tiempos turbulentos—. ¿Le ocurre algo a Barack?
Audr