110. Campanillas mágicas
Bleid y Gregory corrían por el bosque, atentos a cualquier señal que pudiera indicar la presencia de Barack. Sabían que la manada dependía de ellos para mantenerla segura, y que no podían fallar en su misión.
La noche estaba tranquila y llena de misterio, solo interrumpida por el sonido del viento y el crujido de las hojas secas bajo los pies de los hombres lobo. Las ramas de los árboles se mecían suavemente al compás del viento, mientras la luz de la luna llena brillaba intensamente en el ciel