Casi muerta.
—Venimos en son de paz —indica James, lo que provoca que los hombres saquen sus armas y nos apunte, nosotros sacamos las espadas también y tomamos posición para enfrentarlos, son más de veinte hombres.
—No es lo que queríamos —Digo con enfado saco mi espada.
La plata solo hace brillar cuando siento algo rozar mi antebrazo, pero eso no me va detener.
Los hombres se nos acercan y empezamos a pelear, nuestras espadas chocan unas contra otras, somos cinco contra veinte hombres es lo que he contab