En los días siguientes Gabriel bajaba a las mazmorras a conversar con Paul y este poco a poco empezó a confiar en el hermano de Lisa. Pronto Paul estaba caminando por las calles de la Villa en compañía de su hermana poniéndose al día.
–¿Ahora sí eres feliz hermanita?
–Creo que sí. –Lisa respondió con la mirada perdida– extraño a Camila pero tengo a Theo.
–¿Y el cachorro qué tal es? ¿Es un travieso, no?
–Sí que lo es. –Lisa tenía una sonrisa en el rostro al hablar de su hijo.
Ambos permanecie