Terminamos en una pizzería en primera línea de playa, no era la primera vez que iba pero para ser pizza era algo caro. Pero estaba bien. Veíamos las olas del mar a través de los ventanales y aunque en verano estaba mucho mejor el ambiente, me gustó muchísimo aquella noche.
—¿Nunca has salido del país? —me preguntó.
—No. Sólo he cogido aviones para ir y venir de Arizona.
—¿No había universidades allí? —se interesó.
—Sí, pero ya me aburría. Vivía en un pueblo en mitad del desierto y la facul