Me adapté con facilidad a mi rutina en las prácticas. Eché de menos trabajar en la empresa, pero los laboratorios me apasionaban y aunque estaba rodeada de gente extremadamente seria que me sacaban como poco veinte años, me hice rápido a las órdenes, a finalizar mi proyecto de fin de carrera en un ambiente mucho mejor que los laboratorios por turnos del campus.
Tenía coche, tenía mi súper todoterreno pero algunos días Dante elegía hacerme de chófer para después ir a cenar juntos. Ya no nos veí