DANTE
—¡Dante! ¿Me estás escuchando o qué?
Me dieron ganas de decirle que no, que últimamente ya nunca le prestaba atención. Un domingo como aquel podía estar haciendo otras cosas mejores que intentar buscar de esa forma la solución de conseguir el divorcio. Primer y último matrimonio.
Pero asentí.
—Sí.
—Entonces, ¿pasamos la noche juntos?
¿En qué momentó había pasado eso? Sacudí la cabeza. Igual sí que debía prestarle más atención.
Sophia me miraba impaciente, con las manos entrelazadas al o