El sol se alzaba tímidamente sobre la ciudad, iluminando con su luz dorada el rostro de Ava mientras sostenía el teléfono entre sus manos. Había pasado toda la noche dando vueltas en la cama, su mente enredada en los pensamientos que no la dejaban descansar. Lo que había pasado con Ethan la noche anterior seguía golpeando su pecho, la sensación de impotencia y el miedo de lo que podría sucederle a Adrián la atormentaban. La idea de perderlo, de no poder hacer nada para evitarlo, le quemaba por