Ethan subió las escaleras con pasos silenciosos, con su corazón pesado por la preocupación que lo atormentaba. Sabía que Ava necesitaba un espacio, pero también entendía que a veces las palabras no eran suficientes. Las palabras no podían cambiar lo que había pasado, ni borrar el dolor que sentía. Sin embargo, él podía estar allí, en silencio, para ofrecerle lo que ella necesitaba sin hacer preguntas.
Al llegar frente a la puerta entreabierta, escuchó los sollozos. Su cuerpo se tensó. No estaba