Ethan entró a la cocina con pasos firmes, aunque su mente seguía atrapada en la tensión del día. Se quitó el saco y lo dejó sobre el respaldo de una silla antes de remangarse la camisa. Había demasiadas cosas en su cabeza, pero, por ahora, lo más importante era asegurarse de que Adrián comiera algo antes de irse a dormir.
El niño lo siguió con su usual energía, balanceándose sobre la punta de los pies mientras observaba con atención cada uno de sus movimientos.
—¿Vas a cocinar algo rico? —pregu