Ava sintió algo cálido y sólido contra su cuerpo, un peso que no debería estar ahí. Movió los dedos lentamente, dándose cuenta de que su mano no estaba sobre una almohada, sino sobre algo más firme… y caliente.
Frunció el ceño. ¿Qué demonios?
Abrió los ojos de golpe.
Ethan.
Estaba dormido profundamente, con un brazo fuerte y pesado rodeándola por la cintura, manteniéndola pegada a su pecho como si fuera una almohada humana. Peor aún, su pierna estaba entre las suyas, anclándola completamente.
A