El aire frío de la tarde golpeaba el rostro de Ava con la brutalidad de una tormenta en pleno auge, sus respiraciones eran rápidas y entrecortadas, sus pies apenas tocando el suelo mientras avanzaba sin rumbo fijo. Cada paso era una batalla contra su propio cuerpo, como si intentara escapar de algo invisible, pero mucho más grande que ella. El dolor dentro de su pecho era un peso insoportable, cada inhalación era una lucha para no perderse en la oscuridad de sus pensamientos. Las lágrimas caían