POV CLARA
El silencio que sigue después del incidente es tan denso que puedo sentir cada mirada clavada en mí. Mi piel arde de vergüenza mientras bajo las manos lentamente, como si hacer cualquier otro movimiento pudiera provocar otra explosión de energía.
Miro a Augusto, que todavía se sacude el polvo de la ropa con una mueca de incredulidad, y quiero desaparecer.
—Eh… lo siento —murmuro, evitando hacer contacto visual con nadie.
—¡¿Lo sientes?! —exclama Marina, con una risa ahogada—. Clara,