POV CLARA
Al otro día, ni bien me despierto, me dirijo a la habitación de mi prima para saber cómo se siente.
—Perdón por arruinar tu fiesta de compromiso —me dice Marina, que está acostada en su cama con expresión agotada.
Tomo su mano y acaricio el dorso con una sonrisa de compresión.
—No te preocupes, prima. Lo importante es que estás bien, que ahora sabemos que tienes una loba…
—No lo sé, Clara, no pude transformarme —me interrumpe con tono decepcionado—. Encima sentí tanto dolor, te juro q