POV HERNÁN
Llego a la empresa temprano, como siempre, listo para enfrentar otro día de trabajo, pero mi mente sigue preocupada por Clara y la inminente transformación. No puedo dejar de pensar en cómo se siente, si está bien o si necesita algo. Justo cuando estoy por entrar a mi oficina, la veo.
Clara está allí, esperándome en el pasillo. Su rostro muestra signos de cansancio, y sus ojos, aunque brillantes, están opacos de preocupación.
—Clara, ¿estás bien? —pregunto, acercándome rápidamente a