El avión aterrizó suavemente en el aeropuerto de Berlín, y la ciudad se desplegó ante los ojos de Leonardo e Isabella como un escenario vibrante de creatividad y moda. A pesar de la tensión de los últimos días, había un aire de esperanza que los acompañaba mientras descendían del avión. Isabella observó a Leonardo, quien, aunque visiblemente cansado, tenía esa chispa de determinación en los ojos que ella conocía tan bien.
—Bienvenida a Berlín, Isabella —dijo él con una sonrisa—. Vamos a hacer h