Luca se encontraba sentado en el amplio sillón de cuero en el despacho que hasta hace unos días había pertenecido a Leonardo. La luz suave de la mañana se filtraba a través de los ventanales que ofrecían una vista panorámica de la ciudad de Nueva York, pero Luca apenas la notaba. Sus ojos recorrían el escritorio de madera oscura, impecable y vacío, como si estuviera esperando que algo finalmente ocurriera. El espacio irradiaba poder, un poder que ahora le pertenecía.
Aunque debería sentirse euf