Leonardo avanzaba por los pasillos de Rossi Fashion con pasos decididos, pero su mente estaba sumida en una tormenta de emociones. La traición de Valeria, la destitución de su puesto como CEO, y la inminente pérdida de la compañía que había sido el legado de su familia le pesaban en el alma. Necesitaba ver a Isabella, contarle lo que había sucedido, buscar en ella alguna chispa de esperanza que pudieran encender juntos.
Llegó a la oficina de Isabella y se detuvo en seco al verla de pie junto a