La luz del amanecer se filtraba débilmente a través de las gruesas cortinas de la suite del hotel, bañando la habitación en un resplandor tenue. Luca abrió los ojos lentamente, parpadeando mientras su mente intentaba procesar dónde estaba. El peso de los eventos de la noche anterior cayó sobre él como una losa. A su lado, Valeria seguía durmiendo, envuelta en las sábanas de seda, su respiración tranquila y uniforme.
Por un momento, Luca se quedó inmóvil, mirando al techo y sintiendo una mezcla