Luca salió del bar con la mente enmarañada, cada paso resonando en la acera como un eco de las palabras que Valeria le había dicho. El frío de la noche apenas lograba despejar la nube de pensamientos que lo envolvía. Se repetía una y otra vez que lo que Valeria había insinuado era una mala idea, que ir a su hotel no le traería nada bueno, pero había algo que lo empujaba en esa dirección, algo que no lograba resistir.
Una mezcla de despecho y curiosidad lo carcomía por dentro. Sabía que Isabella