Capítulo 5. Se acabó el tiempo de correr
Cuando Gabriel volvió en sí, estaba sentado en una silla, siendo abanicado por una de las asistentes del piso de laboratorios, y no había señales de Selena Wolf.
Sólo su perfume detenido en el aire.
¿Acaso se había desmayado? ¿Esas voces en su cabeza fueron un sueño?
No lograba recordar nada desde que regresó de comprar café. Excepto por unos ojos dorados y salvajes.
Definitivamente estaba agotado y durmiendo muy mal, y no era sólo a causa del trabajo.
Llevaba varias noches sintiéndose inquiet