25.Bienvenida a nuestro refugio de amor.
Amir llevaba a Irina en brazos por el umbral de la habitación. La luz cálida del atardecer se filtraba a través de las cortinas, bañando el espacio en tonos dorados y creando una atmósfera de intimidad que era perfecta para el instante que estaban viviendo juntos.
Irina se aferraba al cuerpo de su recién estrenado esposo sin ser capaz de aceptar todavía que ya era suyo, que por fin estaban juntos y lejos de las garras de Asad. Sin embargo, un pensamiento en Asad la llenó de temor; debía contar