24. Convertirte en mi esposa.
Irina y Amir llegaron frente al juez de paz, quien los esperaba con una sonrisa cálida. Amir había movido todos sus contactos para hacer posible que pudieran casarse ese mismo día, y ahora estaban frente al hombre que oficializaría su unión.
El sol brillaba alto en el cielo, como si celebrara junto a ellos este momento especial. Irina miraba a su alrededor, asombrada por la rapidez con la que todo se había organizado. Los detalles, como las flores frescas y el suave murmullo de la fuente cercan