—Yo también te deseo, pero esto no puede ser. —le digo, Theo estaba siendo honesto conmigo, creo que me tocaba serlo con él.
—¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿A qué le huyes? —pregunta impaciente. Cuando estaba por responder, justo una de las empleadas de la casa apareció.
—Joven Theo, ya la cena está servida en la mesa. —le informa.
—¡Gracias, Mónica! —exclama y luego voltea a verme. —Ordene que nos prepararan una cena especial —se levanta y me ayuda a mi a hacerlo después. Caminamos hasta el comedor, d