Me besaba despacio, paso sus manos para mi espalda y lentamente comenzó a bajar el cierre de mi vestido, le ayudo a quitármelo, dejándolo caer a el suelo, da un paso hacia atrás para verme así en ropa interior.
—En verdad que eres hermosa. —susurra. Se acerca nuevamente y me sigue besando, nuestros labios entrelazados, abrazándonos, acariciándonos. —Sé que eres la indicada, eres lo que tanto esperaba. —sigue besándome, cada vez más subía intensidad. —Eres mi chica. —
—Quiero ser tuya, Theo. Haz